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martes, 23 de abril de 2019

Tesis sobre la Guerra de España y la situación revolucionaria creada el 19 de julio de 1936 en Cataluña

Del 17 al 19 de julio de 1936 se produjo un alzamiento militar contra el gobierno de la República, impulsado por la Iglesia, la mayoría del Ejército, fascistas, burguesía, terratenientes y derechistas. La preparación de ese golpe de Estado había sido tolerada por el gobierno republicano, que había ganado las elecciones de febrero de 1936 gracias a la coalición de Frente Popular. Los democráticos partidos parlamentarios republicanos o monárquicos, de izquierda y de derecha, hicieron la política que más convenía a la burguesía española, y a su preparación de un cruento golpe de Estado.
El alzamiento militar fracasó en las principales ciudades y provocó, como reacción (en la zona republicana), un movimiento revolucionario, victorioso en su insurrección armada contra el ejército. En esa victoria insurreccional jugaron un papel preponderante, en Cataluña, los Cuadros y Comités de Defensa de la CNT-FAI, que habían sido preparados desde 1931. El fracaso de Zaragoza se debía, entre otras razones, a la falta de preparación y decisión de una dirección secreta, que había actuado desde un escondrijo, en permanente negociación con las autoridades republicanas y los militares "indecisos", en lugar de encuadrar y promover la insurrección obrera desde los Cuadros de Defensa.
El movimiento revolucionario del 19 de julio de 1936 se produjo como reacción a un alzamiento militar. Desde octubre de 1934, y durante toda la campaña electoral de febrero de 1936, tanto la CNT-FAI, como el POUM, consideraban inevitable un enfrentamiento con las fuerzas fascistas, de las que conocían sus preparativos para un golpe de Estado, y contra las cuales prepararon concienzudamente un enfrentamiento armado, aunque nunca rechazaron el enlace y la colaboración con los partidos republicanos o con el gobierno de la Generalidad. [...]

Agustín Guillamón

lunes, 18 de junio de 2018

Biografía de Aurelio Fernández Sánchez (1897-1971)

Nació en Oviedo el 29 de septiembre de 1897, según consta en su partida de nacimiento, hijo de Manuel y Joaquina. Mecánico ajustador de profesión. Creció en el barrio ovetense de La Corredería. Formaba parte de una familia numerosísima. Heredó el apodo familiar de “el Jerez”, aunque también le pusieron individualmente el de “el Cojo”, por una cojera permanente consecuencia de su fuga de la cárcel de Oviedo, donde estaba preso por su intervención en la huelga general de 1917. 

En 1916, a los 19 años de edad, había tenido dos hijas gemelas, María Leonor y Bernardina Fernández Peláez, nacidas el 2 de agosto. Los 19 años de edad del padre, que constan en la partida de nacimiento de ambas, certifican que su año de nacimiento fue 1897. Su madre era Soledad Peláez, también de 19 años de edad. Aurelio enviudó muy pronto. En la huelga general de 1917, en Asturias, formó parte de los militantes ugetistas que se opusieron a la orden de terminar la huelga, hasta que su resistencia fue aplastada por las tropas de regulares, formadas por marroquíes, que por primera vez se utilizaban en la península. Aurelio huyó de la zona, refugiándose durante algún tiempo en Logroño y Zaragoza.

Ya en Barcelona, afiliado al Sindicado del Metal de la CNT, conoció a Pedro Mateu y el resto de compañeros de ese sindicato, que atentaron exitosamente contra Dato, el 8 de marzo de 1921. Eusebio Brau, obrero metalúrgico, le puso en contacto con Juan García Oliver, que estaba formando un grupo de acción por orden del CR. Aurelio se integró en 1922 en ese grupo, que tomó el nombre de Los Solidarios. En el seno del grupo conoció a María Luisa Tejedor, también asturiana, que sería su compañera hasta 1931. Su biografía se fundió, desde ese momento, con la historia de ese grupo, en el interior del cual Aurelio Fernández asumió las tareas de infiltración y propaganda en el seno del ejército, captando a diversos suboficiales a la causa revolucionaria y constituyendo entre los soldados Comités Antimilitaristas.
  

El 25 de agosto de 1922 el destacado líder cenetista Ángel Pestaña fue gravemente herido en Manresa por pistoleros del Sindicato Libre. Pocos días después intentaron rematarlo en el hospital.

El 23 de febrero de 1923 Joan García Oliver, en una reunión realizada en el bar La Tranquilidad con varios delegados de distintos grupos de afinidad anarquistas, expuso su táctica de “gimnasia revolucionaria", que fue aprobada con el nombramiento de un comité de coordinación de grupos de defensa, constituido por Aurelio Fernández y Ricardo Sanz.

El 10 de marzo de 1923 Salvador Seguí y Francisco Comas, “el Perones”, fueron asesinados por pistoleros a sueldo de la patronal, a la salida del bar La Trona, en la calle de la Cadena.

Aurelio intentó atentar, en compañía de Francisco Ascaso y Rafael Torres Escartín, contra Severiano Martínez Anido, uno de los principales responsables del terrorismo de Estado en curso, a quien persiguieron hasta San Sebastián y La Coruña, sin resultados positivos. En el viaje de regreso a Barcelona, Aurelio fue directamente a Barcelona, mientras Francisco Ascaso y Torres Escartín decidieron hacer un alto en Zaragoza, para atentar contra su arzobispo, el cardenal Soldevila, fascista (que promovió y financió el Sindicato Libre y el asesinato de sindicalistas del Único) y monjeriego (adecuado cruce de monja y mujeriego), que fue ajusticiado el 5 de junio de 1923. [...]

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lunes, 15 de enero de 2018

Carta de Durruti desde la cárcel (1933)

El 13 de septiembre Durruti, Ascaso y Combina, junto a varios compañeros, fueron trasladados a Sevilla para ser juzgados en aplicación de la Ley de vagos y maleantes de la Segunda República, con gran indignación de todos ellos, que consideraban como un insulto ser juzgados por vagos, porque toda su vida habían vivido del fruto de su trabajo.
El domingo 2 de abril de 1933, Durruti, Ascaso y “Combina” habían sido detenidos en Sevilla, a la salida del Congreso Regional de Andalucía y Extremadura. El argumento esgrimido para justificar la actuación policial era éste: “como responsables de los conceptos delictivos que emitieron en el mitin de clausura”, esto es, un delito de opinión, que atentaba contra la más elemental libertad de expresión de las personas.
El domingo 9 de abril, en Barcelona, los más destacados dirigentes de Estat Català (EC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), reunidos en el homenaje al fascista Josep Dencás, entonces Consejero de Sanidad, consideraban que las detenciones de Sevilla habían descabezado a la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y que esta organización podía darse como extinguida. Tales declaraciones tomaban los deseos por realidades, como suele ser habitual entre los mandos del aparato represivo burgués, cuando pretenden reducir complejas y profundas cuestiones sociales y políticas a puntuales o habituales problemas de “terrorismo” y orden público, individualizadas, además, en algunos líderes o cabezas de turco. Josep Dencás había sido uno de los principales fundadores y promotores, con los hermanos Badía, de los escamots fascistas e independentistas de las JEREC (Juventudes de Esquerra Republicana-Estat Català). [...]

Agustín Guillamón