En los regímenes parlamentarios los diferentes intereses que integra el Estado adoptan en ocasiones una expresión política en la forma de partidos que concurren a las elecciones. En este sentido puede comprobarse que es relativamente frecuente encontrarse a miembros del funcionariado a la cabeza de dichas formaciones políticas. Por decirlo de algún modo los partidos políticos, y más en particular los que juegan un papel relevante en la política estatal, constituyen diferentes expresiones del Estado en el desarrollo y concreción de su estrategia para garantizar sus intereses vitales. En líneas generales puede comprobarse que las divergencias de los diferentes partidos políticos gravitan en torno al modo de gestionar el Estado, y por tanto de desarrollar su propia política, y no en torno al sistema de poder que representa el propio Estado como institución central de la sociedad. [...]
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miércoles, 8 de junio de 2016
Podemos como estrategia del Estado y el Capital
Resulta conveniente recordar que el Estado es una organización compleja que aglutina a una considerable cantidad de personas en diferentes ámbitos institucionales como pueden ser los departamentos ministeriales, los organismos reguladores, los poderes judicial y legislativo, etc. En el caso del Estado español nos encontramos con que su personal integrante lo componen en torno a 3 millones de personas en los diferentes ámbitos territoriales y funcionales. Las dimensiones que ha adoptado el Estado moderno han hecho de este un espacio en el que se desenvuelven una innumerable cantidad de relaciones de diverso tipo, así como contradicciones fruto de la existencia de intereses contrapuestos entre diferentes facciones. Así pues, el Estado no es un ente monolítico sino que más bien abarca e integra en su seno una importante diversidad de intereses y grupos que contienden entre sí para aumentar sus cuotas de poder.
En los regímenes parlamentarios los diferentes intereses que integra el Estado adoptan en ocasiones una expresión política en la forma de partidos que concurren a las elecciones. En este sentido puede comprobarse que es relativamente frecuente encontrarse a miembros del funcionariado a la cabeza de dichas formaciones políticas. Por decirlo de algún modo los partidos políticos, y más en particular los que juegan un papel relevante en la política estatal, constituyen diferentes expresiones del Estado en el desarrollo y concreción de su estrategia para garantizar sus intereses vitales. En líneas generales puede comprobarse que las divergencias de los diferentes partidos políticos gravitan en torno al modo de gestionar el Estado, y por tanto de desarrollar su propia política, y no en torno al sistema de poder que representa el propio Estado como institución central de la sociedad. [...]
En los regímenes parlamentarios los diferentes intereses que integra el Estado adoptan en ocasiones una expresión política en la forma de partidos que concurren a las elecciones. En este sentido puede comprobarse que es relativamente frecuente encontrarse a miembros del funcionariado a la cabeza de dichas formaciones políticas. Por decirlo de algún modo los partidos políticos, y más en particular los que juegan un papel relevante en la política estatal, constituyen diferentes expresiones del Estado en el desarrollo y concreción de su estrategia para garantizar sus intereses vitales. En líneas generales puede comprobarse que las divergencias de los diferentes partidos políticos gravitan en torno al modo de gestionar el Estado, y por tanto de desarrollar su propia política, y no en torno al sistema de poder que representa el propio Estado como institución central de la sociedad. [...]
lunes, 3 de noviembre de 2014
Podemos. Oportunismo al servicio del Poder
SONIA: Y ahí aparece Podemos, dispuesto a salvarnos del mal que nos aqueja. A Pablo Iglesias se le empezó a conocer por su programa en La tuerca, en el que antes despotricaba con un lenguaje radical contra bancos, Iglesia, instituciones e incluso contra la policía, a la que calificaba de mercenaria. En principio, su discurso resultaba interesante y entretenido.
DAVID: Sí, pero Podemos no surge de ahí.
MIGUEL: No. ¿De dónde surge Podemos?... Desde luego, no nacen de la nada. Una parte importante de sus cabezas más visibles pertenecían a una corriente que estaba integrada dentro de Izquierda Unida (IU), llamada Izquierda Anticapitalista (IA), que todavía existe aunque ya fuera de IU. Los orígenes de IA se remontan al fracaso de la campaña contra la OTAN, en los años 80, en la cual dos partidos de la denominada extrema izquierda se quedaron agotados políticamente: el Movimiento Comunista y la Liga Comunista Revolucionaria. Tras un período de reflexión (¿depresión?), decidieron disolverse y formar IA. El siguiente paso, que les garantizaba seguir existiendo, fue integrarse en IU como corriente. Procediendo de IU ya huelen mal. ¿Por qué? Porque IU está controlada por el Partido Comunista de España (PCE) y este partido histórico es uno de los responsables directos de la famosa «Transición», que generó las reglas del juego de la democracia española, que nos ha llevado al punto en que nos encontramos hoy en día. Es un hecho que el PSOE fue el gran artífice (financiado por la Internacional Socialdemócrata) del régimen actual pero ese pacto interclasista hubiera sido imposible sin la colaboración de Santiago Carrillo y el PCE. Desde este punto de vista, IU también forma parte de la denominada por Podemos «casta», corrupta por acción u omisión, que vive o sobrevive en las instituciones como puede. Dentro de IU existen familias políticas entre las que se reparten los escaños, las prebendas y los enchufes, como está suficientemente publicado en noticias de prensa que se pueden consultar en Internet.
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